HACIA UNA REFORMA DEL CÓDIGO DE COMERCIO...
La propuesta en:
https://drive.google.com/file/d/1CIK0Dk7_HwM1yfjCjq_q7zbIMARoulWq/view?usp=sharing
Abogado egresado de la Universidad Santa María (1987), post graduado en Derecho Administrativo (USM) y en Derecho Procesal Civil (UBA). Ha ejercido la docencia universitaria de pre y post grado (UBA, UFT, UNERG) y varios cargos públicos, entre los que destacan: Juez de Municipio, Procurador General del edo. Bolívar, Defensor del Pueblo Delegado en los edos. Barinas y Portuguesa, Director de CVG Venalum CA, Consultor Jurídico del Banfoandes, Jefe de Asuntos Legales del IAESP, entre otros.
HACIA UNA REFORMA DEL CÓDIGO DE COMERCIO...
La propuesta en:
https://drive.google.com/file/d/1CIK0Dk7_HwM1yfjCjq_q7zbIMARoulWq/view?usp=sharing
¿Dólar o bolívar? El costo de oportunidad en la encrucijada monetaria de Venezuela
El debate
sobre el destino monetario de Venezuela ha dejado de ser una simple tertulia
entre académicos para convertirse en una urgencia de supervivencia institucional
y económica. Estas líneas introducen un análisis inductivo y pragmático sobre
la viabilidad de la dolarización formal en el país. El punto de partida de este
diagnóstico es una aciaga realidad matemática: en la última década, el valor
del bolívar se depreció frente al dólar estadounidense en miles de millones por
ciento, registrando récords inflacionarios históricos a nivel mundial. Procesos
sucesivos de reconversión que eliminaron 14 ceros a la moneda no lograron
detener la pulverización absoluta del poder adquisitivo.
Frente a
este escenario, el discurso oficialista suele guarecerse detrás de una retórica
radical de “soberanía económica”. Sin embargo, el análisis legal obliga a
desmontar ese chovinismo que confunde el orgullo patrio con la terquedad
macroeconómica. El artículo 299 de la Constitución de la República establece
que el régimen socioeconómico debe garantizar una existencia digna y provechosa
para la colectividad, apalancado en la seguridad jurídica y la solidez
institucional. Cuando el Estado pierde la capacidad de defender el valor de su
signo monetario, la soberanía económica se transforma en una abstracción vacía.
En un mundo globalizado e interconectado en sus dimensiones financieras,
tecnológicas y comerciales, aferrarse a una moneda absolutamente destruida por
la hiperinflación no es un acto de patriotismo, sino una condena a la
previsibilidad económica nacional.
La
experiencia de América Latina ofrece precedentes ineludibles, como los casos de
Panamá (1904), El Salvador (2001) y, con especial énfasis, el de Ecuador en el
año 2000. Esa nación andina reemplazó formalmente al “sucre” para frenar una
crisis de hiperinflación y devaluación sin precedentes; una transición blindada
posteriormente mediante reformas como la Ley de Defensa de la Dolarización
(2021) y ratificada por el presidente Daniel Noboa mediante el Decreto
Ejecutivo N° 565 en 2025. El dato comparativo es demoledor: Ecuador dolarizó
con una inflación interanual superior al 60.7%; en contraste, al cierre de
abril de 2026, la inflación interanual de Venezuela se situó en un astronómico
611.86%, es decir, más de diez veces la gravedad de la crisis ecuatoriana
primigenia. Hoy en día, Ecuador goza de una estabilidad de precios casi
inmediata, con inflaciones anuales que oscilan entre el 1% y el 1.5%.
Esa
realidad regional encuentra un eco científico fundamental en los análisis inter
académicos de reputados economistas, quienes coinciden en que la hiperinflación
destruyó las funciones del bolívar, mutando el aparato productivo hacia una
economía bimonetaria transaccional de facto. No obstante, alertan con
rigurosidad técnica sobre los peligros de una dolarización plena o total:
despojar al país de su autonomía monetaria y cambiar la soberanía por un corsé
macroeconómico impediría al Banco Central responder con flexibilidad cambiaria
y depreciar la moneda para ganar competitividad frente a vecinos como Colombia
o Perú cuando estos deprecian sus propios signos. Asimismo, en una economía
mono exportadora y dependiente del petróleo, la pérdida de flexibilidad
cambiaria impide amortiguar choques externos: ante una caída drástica de la
renta petrolera, el Estado carecería de herramientas para evitar una recesión
interna masiva.
Para
aplicar esas lecciones y esquivar la rigidez de una dolarización absoluta,
introducimos una distinción técnico-legal crítica entre dos conceptos que la
diatriba política suele confundir: “moneda oficial” y “moneda de curso legal”.
La moneda oficial es la unidad de cuenta designada por el Estado para presentar
su presupuesto y recaudar tributos (el bolívar, según el artículo 318
constitucional). Por su parte, la moneda de curso legal es aquella que la ley
obliga al acreedor a aceptar de manera obligatoria para extinguir cualquier
deuda u obligación financiera dentro del territorio. La tesis central que
respalda nuestra investigación no promueve la eliminación constitucional del
bolívar, sino una transición intermedia y expedita: establecer el dólar
estadounidense como moneda de curso legal en Venezuela, manteniendo
provisionalmente al bolívar como la moneda oficial.
Desde una
perspectiva jurídica, esta vía evita el engorroso y traumático proceso de una
reforma constitucional inmediata al artículo 318 de la Carta Magna. Otorgarle
el carácter de curso legal al dólar puede ejecutarse en un lapso de pocos meses
mediante una reforma parcial a la Ley del Banco Central de Venezuela,
modificando el restrictivo artículo 128 vigente para permitir que las deudas,
contratos e impuestos se cancelen de forma obligatoria en la divisa extranjera.
Esta propuesta formaliza y dota de seguridad jurídica a la dolarización de
facto que ya opera de manera generalizada en los comercios venezolanos. Al
legalizar plenamente los flujos de divisas que circulan en el torrente
financiero nacional –donde se han inyectado más de 3.000 millones de dólares a
la banca privada solo en lo que va de 2026–, se blindan legalmente los
contratos mercantiles y se abre la puerta a la indexación real de los salarios
en una moneda fuerte.
La
propuesta comulga con un pragmatismo ya probado en otros países: gestionar el
bimonetarismo de manera racional mediante reformas institucionales sin decretar
la muerte súbita del signo nacional. Como dicta un apotegma fundamental de la
ciencia económica, no existen soluciones perfectas en el diseño de políticas
públicas; toda medida conlleva, inevitablemente, un costo de oportunidad y una
contrapartida.
Adoptar
el dólar como de curso legal implica el desafío de renunciar parcialmente a la
discrecionalidad de la política monetaria interna y a la capacidad de devaluar.
Sin embargo, frente al costo de mantener un signo monetario pulverizado que
solo genera inflación y desconfianza, el bimonetarismo propuesto surge como el
camino intermedio más sensato y factible. La obra maravillosa de la que hablaba
Simón Bolívar en el Congreso de Angostura en 1819, adaptada al siglo XXI, exige
tomar decisiones pragmáticas que rompan los hierros de la opresión
macroeconómica para devolverle a los ciudadanos la estabilidad, la dignidad
laboral y la previsibilidad de su futuro financiero.
Para
cerrar, es necesario precisar que estas notas en absoluto guardan relación, ni
pretenden bajo ninguna circunstancia apoyar, validar o defender las posturas
sostenidas en un sentido aparentemente similar como banderas efectistas de
oportunismo político. La tesis del bimonetarismo pragmático que sostenemos –la
cual no es de nuestra autoría– se fundamenta de manera estricta sobre un
riguroso andamiaje técnico, constitucional y macroeconómico.
CRÍTICA DE ALGUNOS JUECES ESCRITA
POR UN ABOGADO
Raimond M. Gutiérrez M.
“…he conocido, no pocas veces, a jueces indolentes,
desatentos, desganados, dispuestos
a detenerse en la superficie con tal de evitar el duro
trabajo de perforación que tiene
que emprender el que quiera descubrir la verdad. (…); pero
he conocido a algunos
(los mejores) que, aun sobrecargados así, lograban, a fuerza
de robar horas al sueño,
estudiar con escrupulosa diligencia todas las causas que se
les encomendaban…”
Piero Calamandrei. Elogio de los Jueces Escrito por un Abogado (1935)
Fue del brillante
intelecto del insigne maestro florentino Piero Calamandrei (1899-1956) –sin duda, uno de los más
destacados procesalistas del siglo 20– de donde surgió la obra “Elogio dei Giudici Scritto da un Avvocato”
(Elogio de los Jueces Escrito por un Abogado). Desde luego, en dicha obra el esclarecido
procesalista se refería a los jueces de su época, que además de conocer en
profundidad el derecho, tenían como amplitud de sus ideas “la desaprensiva experiencia del mundo, la cultura que permite
comprender los fermentos sociales que se agitan bajo las leyes, las literaturas
y las artes, que ayudan a penetrar los más profundos misterios del espíritu
humano.”
Para hacer encomios a
tales magistrados, el distinguido catedrático diserta sobre: “La urbanidad (o de la discreción) en los jueces. Las predilecciones
de abogados y jueces por las cuestiones de derecho o por las de hecho. El
sentimiento y de la lógica en las sentencias: El amor de los abogados por los
jueces y viceversa. Las relaciones (buenas o malas) entre la justicia y la
política. El sentido de responsabilidad y del amor a la vida tranquila o del
orden judicial. La independencia o del conformismo y, en general, del carácter
de los jueces. Ciertas servidumbres físicas, comunes a todos los mortales, a
las que tampoco los magistrados pueden sustraerse. Ciertas tristezas y de
ciertos heroísmos de la vida de los jueces. Y, una cierta coincidencia entre
los destinos de los jueces y de los abogados.” A través de esos ejes, el distinguido catedrático razona sobre la
esperanza en un buen juez: muy capacitado, conocido por su doctrina y su
diligencia.
Así, explicaba el consabido
maestro: “El buen juez pone el mismo
escrúpulo para juzgar todas las causas, aun las más humildes; sabe que no
existen grandes y pequeñas causas, porque la injusticia no es como aquellos
venenos de los que cierta medicina afirma que tomados en grandes dosis matan,
pero tomados en dosis pequeñas curan. La injusticia envenena aun en dosis homeopáticas.”
Nosotros, sin un ápice de comparación con tan distinguido
jurista, político y periodista italiano, nos atrevemos hoy a emular, en sentido
adverso, el título de su consabida obra. Es decir, no elogiamos sino que
criticamos. Y es que frente a los lamentables acontecimientos actuales de
nuestro sistema de justicia, no nos queda otro camino, no para desacreditarlo
sino para que se corrija, para que se implante la dictadura de la ley y se
preserve la justicia; claro está, siendo consecuentes con lo que pensamos,
decimos y hacemos.
En alguna otra oportunidad hemos dicho que no podemos
abstraernos de censurar lo que acontece en el foro judicial venezolano. Por el
contrario, es nuestro deber exponer las afrentas a la legalidad y a la justicia
por parte de algunos jueces, porque el sistema de justicia es a la democracia
lo que el sistema inmunológico es al cuerpo humano, y porque el ejercicio del
derecho procesal civil es nuestra pasión, es nuestra forma de vida, nuestro diario
trajinar.
Las críticas que hacemos no tienen que ver con lo personal
ni con la vida privada de juez o jueza alguna, sino rigurosamente con su
desempeño como funcionarios públicos integrantes de la judicatura, con los
desatinos de algunos de ellos, que a estas alturas del siglo 21 no han
entendido –o no han querido entender– que la administración de justicia es un
servicio público esencial que permanentemente exige de ellos exhibición palmaria
de humanidad, de sensibilidad social, de instinto de superación intelectual y de
vocación de servicio, todo lo cual se traduce en la idoneidad en el ejercicio
del cargo.
No es aceptable que, con la justificación de los bajos
sueldos que efectivamente perciben, se pretenda solapar la falla más
transcendente, más reaccionaria, más lesiva y más avergonzante en un
administrador de justicia: la falta de
idoneidad, que se exhibe con la ausencia de conocimiento jurídico o la
ignorancia del ordenamiento jurídico venezolano.
Para explicar el porqué de nuestras asiduas críticas,
referimos un caso –de los tantísimos que ocurren a diario en todas las
Circunscripciones Judiciales del país– expuesto por la Sala de Casación Civil del
Tribunal Supremo de Justicia, en su sentencia n° 050, del 2 de marzo
de 2023, en el expediente n° 22-511:
Aconteció que, en el mismo juicio,
un iletrado Juez de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito y otro
indocto Juez Superior en lo Civil, Mercantil y del Tránsito, conociendo este en
segunda instancia, en sus respectivas sentencias decidieron que, en un juicio
de cobro de bolívares mediante la vía de intimación, hubo inepta acumulación de
pretensiones por parte del demandante porque éste exigió, además del cobro de
bolívares, la condena en costas procesales (gastos y costos del proceso), que lógicamente
incluyen los honorarios profesionales hasta un máximo del 30 %; con lo cual -el
primero- declaró inadmisible la demanda y -el segundo- confirmó la decisión de
aquél declarando sin lugar el recurso de apelación ejercido.
En otras palabras, según esos ignaros
“magistrados”, no es posible demandar por cobro de bolívares –ni por cualquier otro
motivo– y exigir a la vez –con fundamento en lo pautado por el artículo 274 del
Código de Procedimiento Civil– la condena judicial en costas procesales… ¡Una
barbaridad!
Como quiera que el caso en
referencia no es una invención nuestra, veamos la motivación de la mencionada
sentencia casacionista:
“…Ahora bien, en relación al artículo 341
del Código de Procedimiento Civil, es de señalarse que dicha norma es
determinante cuando señala, que el juez solo declarará la inadmisibilidad de la
demanda cuando constate que es contraria al orden público, a las buenas
costumbres, o alguna disposición expresa de la ley.
(Omitido)
De la precedente transcripción de la
demanda como de la sentencia recurrida se desprende que el juez de alzada
determinó que la demanda es inadmisible, en virtud de considerar procedimientos
distintos e incompatibles, establecidos en el Código de Procedimiento Civil, y
en la Ley de Abogados.
Ahora bien, tal como lo denuncia el
recurrente, en la demanda se solicita el cobro por intimación de las facturas
pendientes, así como las costas y costos procesales, que incluyen los
honorarios profesionales, pero en el libelo no se expresa que se trata de una
demanda por honorarios profesionales entre la sociedad mercantil (…) hoy
recurrente, contra (…), como lo determinó erróneamente el juez de alzada, y que
estos hayan sido estimados cuantitativamente.
(Omitido)
En consideración del criterio expuesto,
esta Sala observa por interpretación en contrario, que la pretensión que
realice el actor de condena en costas y costos del proceso, incluyendo los
honorarios profesionales de abogado, no constituye una pretensión particular e
incompatible con la pretensión principal, tal como ocurre en el presente
asunto, por lo que esta Sala considera errado el criterio de interpretación
utilizado por el a quo, y
confirmado por la alzada en el fallo recurrido.
Es de hacer hincapié que las demandas por cobro de
honorarios profesionales son ejercidas por los abogados en nombre propio, o en
representación de otro, para reclamar a su cliente, o a la parte vencida en
juicio, las cantidades de dinero que corresponden a las actuaciones realizadas
en el proceso judicial o extrajudicialmente. En el presente caso, las partes
son sociedades mercantiles y la demanda se dirige al cobro de bolívares por vía
de intimación, de facturas vencidas y costas del proceso, pero en ningún caso
se plantea una demanda o pretensión autónoma por honorarios profesionales, ya que
el abogado actúa como representante de la demandante sociedad mercantil
(…).
Por los razonamientos anteriores, esta Sala
concluye que el juez de alzada incurrió en el vicio delatado, por lo que se
declara la procedencia de la denuncia bajo análisis, y así se decide.”
Siendo tal la ausencia de aptitud
en quienes tienen la sensible y estratégica misión de impartir justicia idónea,
como un sistema proteccionista del Estado de derecho, ¿cómo se puede aspirar a
que nos mantengamos silentes frente a tanta ignominia, frente a tanto
oscurantismo jurídico? ¡Es un absurdo!
Por lo demás, téngase presente
que, “El que manda debe oír, aunque sean las más duras verdades y,
después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que
produzcan los errores” (Simón Bolívar, El Libertador. 1829).
AMBIENTE SOCIAL DE VENEZUELA Y SU PROBLEMÁTICA
Mayrelis
Bolívar Ch. – Raimond Gutiérrez M.
En este
estudio se plantea como premisa básica de investigación, en qué consisten y
cuáles son las actuales dimensiones de los problemas relacionados con el
concepto de ambiente, entorno o contexto social; partiendo de su definición y examinando
algunos de sus principales elementos integradores, como son: la familia, la
sociedad, la economía, la salud, la alimentación y la educación, dentro del grupo
social interactuante que conforma nuestro contexto nacional.
Se trata de una investigación del tipo documental, diseñada sobre
la base de recopilar, analizar e interpretar la información disponible, aplicando técnicas de recolección de datos; todo con la
finalidad de facilitar el análisis de la pesquisa, por medio de la lectura, el
subrayado y el examen de índices, resúmenes, manuales, obras de autores,
diccionarios y páginas web.
De esa manera, asumiendo lo sostenido por Granada (2001) en
cuanto a que con el título de “ambiente
social” se explica al propio tiempo que el concepto de “ambiente” no se agota
en lo ecológico (físico-biótico); se busca contribuir al entendimiento de la exacta
dimensión de cómo elementos tan significativos del ambiente social terminaron
por erigirse como una gran problemática nacional, incluso con dimensiones
internacionales.
El
estudio se centra en indicadores sociales y macro económicos, que a través de sus
datos exhiben la cruda realidad de nuestro contexto social y sus causas
sociológicas y nefastas consecuencias. Asimismo, se exponen la mayoría de los
aspectos sociopolíticos que condujeron a que en el concierto mundial se
considere, desde hace más de dos décadas, que Venezuela vive una profunda
crisis de todo orden: de antivalores, de disgregación familiar, de una economía
familiar y nacional maltrecha, de inexistencia del aparato productivo nacional,
de transgresión de los derechos humanos, etcétera; todo lo cual ha generado un entorno
social altamente pernicioso, por cuanto sus elementos constituidores, lejos de
ser un aliciente, se convirtieron en verdaderas dificultades
sociofamiliares que son objeto de estudios más rigurosos por
parte de las ciencias económica y sociológica, esta última en su búsqueda de
comprender su origen y resolución.
Ambiente social, entorno social o medio social
En opinión de Sarasola (2024), “el ambiente social, entorno
social o medio social es el conjunto de condiciones,
situaciones y relaciones sociales en las que un individuo vive y se desarrolla
como persona”.
Arguye dicho autor que el entorno social afecta de
forma directa a cómo vivimos y nos relacionamos, además de constituir un
factor primordial de múltiples aspectos de nuestra vida personal, condicionando
la psicología individual (nuestra personalidad, comportamiento y aprendizaje, entre
otros). En general, incluye varios niveles en su seno, desde el entorno
familiar más cercano, pasando por el entorno de amigos, hasta el entorno macro institucional.
Términos relacionados y que pueden incluirse dentro del concepto de entorno
social, son el medio social, que puede definirse como el entorno específico de
una persona, y el contexto social, que hace referencia más bien al entorno
social desde una perspectiva más global y no individual.
Por su parte, Gayubas (2025) argumenta que:
El entorno social es el contexto
social en el que una persona se desenvuelve, interactúa
con otros o lleva a cabo una actividad, y que influye significativamente en su vida o su
trabajo. También denominado ambiente social, está compuesto por los grupos que
intervienen en la actividad o las relaciones inmediatas del individuo, así como
por aspectos físicos, como las edificaciones o la infraestructura, y distintos
factores económicos, culturales, históricos, educativos, religiosos y
laborales.
Enfatiza el
literato respecto a que, el ambiente social rodea a los individuos en distintas
escalas, desde los grupos de pertenencia más inmediatos, como el hogar, la
familia, el trabajo, hasta el vecindario, el barrio, la ciudad o la región en
la que habita; siendo un fenómeno dinámico, por lo que
puede variar a lo largo del tiempo debido a múltiples razones.
En concepto[1]
nuestro, el ambiente social es el cúmulo de condiciones generales que
circundan la vida del ser humano en su relación de desenvolvimiento en un área
geográfica, región o país determinado, las cuales influyen en sus condiciones y
calidad de vida individual.
De allí es que
afirmamos que las condiciones de vida (por ejemplo: alimentación, salud,
vivienda, educación, seguridad personal y jurídica, conectividad, etcétera) son
determinantes para el desarrollo de individuo y, por ende, del país nacional.
De lo anterior
se deduce que, el ambiente social tiene –entre otros– los siguientes elementos
importantes que lo componen:
1. La familia: es el primer entorno social del que forma parte una
persona y que tiene gran influencia en el desarrollo de la personalidad de cada
individuo. Además, el estilo de vida de quienes conforman el hogar será
percibido por el individuo desde su niñez, lo que determinará su cosmovisión de
la vida.
2. Las instituciones educativas: que es el segundo
lugar donde los individuos
aprenden a socializar con las otras personas, a respetar y reconocer su lugar
en la sociedad; recibiendo los diferentes conceptos que le permitirá, a largo
plazo, determinar los saberes educacionales.
3. La sociedad: como organización natural que está conformada por
personas que viven en un mismo contexto y territorio, compartiendo valores
sociales y culturales. Es el entorno propiamente dicho.
4. La conectividad: como la posibilidad del
individuo para
generar comunicación digital, logrando relaciones a través de internet. Tiene que ver con la
participación de las personas en las diferentes redes sociales. Su actividad en
estas plataformas determinará la manera en cómo cada uno de ellas se comporta
en dichos espacios.
Ambiente
social en Venezuela: un problema muy serio, grave y en aumento
Al referirnos al ambiente social en nuestro país, no
hay dudas ni exageración cuando afirmamos que es extremadamente complicado o
más propiamente: es un problema muy serio, grave y en aumento.
Elementos del ambiente social como son: la familia, la
alimentación, la salud, la educación, la economía, el empleo, la seguridad
personal y patrimonial, la seguridad jurídica y el Estado de derecho, el
respeto de los derechos humanos; están absolutamente deteriorados y ese
desmedro va en aumento.
En esta
ocasión –como solemos decir en Venezuela– “no descubrimos el agua tibia”, dado que son
públicos, notorios y comunicacionales los indicadores nacionales y mundiales que
revelan la data y profundidad de la problemática que gira alrededor de nuestro
entorno. Y, por supuesto, se recopila, organiza, analiza, interpretan datos,
extraen conclusiones y realizan pronósticos, para exhibir lo que es vox populi
y que padecemos silentes la mayoría de las familias venezolanas.
En ese orden
de ideas, se resalta que lo percibido por la jornada de trabajo solo logra
satisfacer, a medias, la alimentación más básica y sufragar los maltrechos
servicios públicos, dado que por la severa crisis económica –en lo personal, familiar
y en sociedad– se ha perdido toda capacidad de ahorro y cada vez cuesta mucho más
esfuerzo pagar otros gastos de suma importancia: educación, salud, telefonía, conectividad,
etcétera.
A estas
alturas, en el concierto mundial ya nadie tiene duda que no se exagera cuando se
afirma que los venezolanos la estamos pasando mal, muy mal. Sin embargo, ya no
preocupa tanto la crisis en sí misma, sino su mayor agudización en el futuro
inmediato; a menos que se produzca el cambio que todos anhelamos.
Siendo así y
para coincidir, una vez más, en que no se trata de un melodrama, se examina lo
que sigue:
De acuerdo con
los resultados de encuestas realizadas por empresas nacionales del ramo, tales
como: Consultores 21, Delphos, Hercon y Meganalisis (2025); y con los estudios
de: la Academia Nacional de Ciencias Económicas (2021), el Observatorio
Venezolano de Finanzas (2025) y el Centro de Investigación Pew (2019): en
promedio, el 87% de los venezolanos considera que el principal problema del
país es la crisis económica; que las mayores preocupaciones de las familias están
asociadas a las dificultades económicas; y, que la mayor dificultad personal y
familiar es cubrir la canasta básica alimentaria.
Y es que esos
datos no podrían ser de otra manera dado que, según el Informe de la Relatoría
Especial de la Organización de las Naciones Unidas (2024): el 82% de los venezolanos
vive en pobreza y el 53% en pobreza extrema. Según esa necrología, más de 9
millones de venezolanos viven en situación de inseguridad alimentaria. Otros
datos alarmantes de ese informe dan cuenta de los motivos de preocupación con
relación al futuro inmediato: el 85% gasta sus ingresos para poder comer; el
38% asiste a programas de donaciones; el 46 % ingiere alimentos desagradables;
y, el 67% está en la mendicidad.
Por lo demás,
según el Reporte Macroeconómico de Venezuela del PNUD (2025), para el primer
semestre: en un contexto nacional de elevada incertidumbre, persisten retos
significativos en materia inflacionaria y cambiaria. La inflación anualizada,
que al cierre de junio alcanzó 216,70%, está asociada en gran medida a la
constante devaluación del tipo de cambio y a factores de incertidumbre política
y económica vinculados tanto al entorno nacional como internacional.
Asimismo, con
arreglo al Informe de Monitoreo Remoto sobre Venezuela de la Red de Sistemas de
Alerta Temprana Contra la Hambruna –Fews Net, por sus siglas en inglés– (2023) que
sirve a la FAO: la inseguridad alimentaria acentuada (Fase 2 del sistema de la
Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria) persiste para la mayoría
de los hogares pobres, y se estima que la población en necesidad extrema sigue estando
entre 2,5 y 3,5 millones de personas, entre octubre de 2024 y mayo de 2025.
En ese contexto, la inquietud
sigue siendo por los hogares muy pobres que no cuentan con fuentes de ingresos
en divisas y que tienen acceso limitado (muy poco o ninguno) a remesas
internacionales y/o programas sociales.
También, del Informe
Cualitativo de la Salud del Observatorio Venezolano de la Salud para finales de
2024, se infiere que las enfermedades cardiovasculares y la obesidad han aumentado
en el país, debido a que la población come lo que puede (exceso de
carbohidratos) y no lo que debe. Consecuentemente, es por la situación de
inseguridad alimentaria que en el país se generan los riesgos más inmediatos:
“Es bien conocido que el hambre afecta al sistema inmunológico y la capacidad
de respuesta ante infecciones de todo tipo. También baja la capacidad
intelectual, de crecimiento y de desarrollo de los niños”.
Esos mismos estudios también informan que: el 70% de las familias
venezolanas (7/10) no tiene ingesta alimentaria diaria que contenga al menos
una proteína animal (carne de res, de pollo o de pescado), y cuando alguna vez
la ingiere, lo hacen con un promedio de cada 40 días; siendo que lo único que
en ese sub rubro consumen es: grasas, menudos o patas y vísceras de res y de
pollo.
Otros
resultados son: debido a la pérdida del poder adquisitivo en el país, el grupo
vulnerable compuesto por jubilados, pensionados y trabajadores públicos, no están cubriendo sus
necesidades básicas, situación que los ubica en la línea de pobreza extrema. El
restante minúsculo porcentaje de la población que no se considera en tal pobreza,
se debe generalmente a que recibe remesas de sus familiares, trabaja
en el sector privado o tiene salarios alrededor de los 300 dólares mensuales (±
10 diarios).
CONCLUSIONES
A modo de
colofón y para corroborar todo lo anterior, se hacen las simples operaciones
aritméticas que siguen:
§
Desde
el 7-1-25 (a 53,01 bs) al 20-10-25 (a 205,67 bs), el $BCV ha tenido una
variación de: 153,66 bs (equivalente al 287,98%).
§
La
variación diaria del $BCV es de: 1,93 bs, como puede observarse del 17-10 al
20-10-25.
§
Lo
anterior significa que: si al 7-1-25, 1 kg de carne bovina costaba 3,50 $, al
28-10-25 cuesta: 13,57 $BCV.
§
A ese
ritmo de devaluación (1,93 bs/día), faltando aproximadamente 49 días bancarios
(en los que se publica el tipo de cambio oficial) de este año, multiplicado por
la variación diaria, resulta que: para el 30-12-25 tendremos un precio promedio
del $BCV de: 300,24 bs.
§
El resultado
que precede se obtiene de la siguiente ecuación:
1,93
(bs/día) x 49 (días bancarios) = 94,57 bs (devaluación acumulada) + 205,67
(valor $ al 20-10-25) = 300,24 bs.
§
De ese
último resultado es de donde puede deducirse que: para el 30-12-25 cada kg de
carne bovina costará ± 30 $.
De todo lo que
inmediatamente precede, cabe preguntarse: de continuar en aumento los factores
que han generado nuestra crisis de todo orden ¿En lo continuado mejorará el
ambiente social venezolano? La respuesta –de Perogrullo– salta a la vista: ¡No!
De las
soluciones nada diremos en esta oportunidad, pues el cimiento de todas ellas es
harto conocido. A modo de cierre, solo recordaremos que lo más importante sigue
siendo no perder la fe en Dios y la esperanza en que –definitivamente– habrá un
mejor porvenir, porque escrito está: “Yo sé los planes que tengo para ustedes,
planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de
esperanza" (Jeremías 29:11).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Academia
Nacional de Ciencias Económicas (2021). “La economía venezolana arrastra siete
años consecutivos de caída”. Circulo de Estudios Latinoamericanos. Universidad
Autónoma de Madrid - Universidad Rey Juan Carlos. Madrid. Disponible en:
https://ancevenezuela.org.ve/wp-content/uploads/2021/07/Venezuela-julio-2021.pdf
Consultado el: 27-10-2025.
Consultores 21
(2025). “Venezolanos piensan que no cambiará la economía sino cambia la
política”. Disponible en: https://www.instagram.com/p/CJ8gqmJAwBy/
Consultado el: 28-10-2025.
Delphos,
Encuestadora (2025). “El principal problema del venezolano es la economía”. Disponible
en:
https://fedecamarasradio.com/el-principal-problema-del-venezolano-es-la-economia-segun-delphos/#:~:text=Ultimo%20estudio%2C%20realizado%20por%20la%20Encuestadora%20Delphos%2C,problema%20de%20los%20venezolanos%20es%20la%20Econom%C3%ADa.
Consultado el: 27-10-2025.
Famine Early
Warning System NetworK –Fews Net– (2023). “Venezuela. Informe de monitoreo
remoto”. Disponible en: https://fews.net/es/latin-america-and-caribbean/venezuela/informe-de-monitoreo-remoto/abril-2023/print
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[1]
Como representación mental o idea abstracta que se forma de las características
comunes de los fenómenos.
HACIA UNA REFORMA DEL CÓDIGO DE COMERCIO ... La propuesta en: https://drive.google.com/file/d/1CIK0Dk7_HwM1yfjCjq_q7zbIMARoulWq/view?usp=sh...